martes, 12 de febrero de 2019

Realidad distorsionada

VIOLENCIA

Volver a escribir y profesar amor estando alcoholizado.
Ignorar las súplicas por ocupar un lugar en la vida pública.
Ontologicamente asumir o fabricar sin consultar.
Lentamente desvestir a la otra persona para saciarse y luego volar (raisen).
Encubrir la culpa resaltando la culpa del otro.
Nunca sacrificar.
Contar malos cuentos.
Indiferencia. 
Argumentar no acordarse de lo expresado estando alcoholizado.
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#LosTiemposDelMachismo 

Escena After créditos: no sólo los hombres niegan lo que dan o provocan. Y jugar o disponer del tiempo de alguien es un acto enorme de soberbia e inconsciencia. 

miércoles, 16 de enero de 2019

La mano

Hoy me leyeron la mano.

Ahora me gusta creer en esas cosas. O por lo menos invertir mi energía en escuchar esas loqueras porque le dan otro matiz a los días grises.

Me vaticinaron la calidad de vida, la cantidad de hijos e hijas y hasta la cantidad de viajes que me marcarían de por vida... Es loco porque en realidad escuché lo que siempre he deseado.

Me puse a pensar en la posibilidad de nacer con un guión escrito en las manos.

Me puse a pensar en malas decisiones que cuestan explicar o que no se pueden explicar del todo.

Me puse a pensar en los postres y las llegada tardías.

Me puse a pensar en la fidelidad y el autoengaño.

Me puse a pensar en el azul y en las lágrimas.

Me puse a pensar en los silencios y en las palabras odiosas.

De pronto me miré las manos y paró el pensamiento. El aquí y el ahora. Estar presente en el momento.

Ampollas, heridas y cicatrices. Marcas del trabajo, del esfuerzo, del amor propio. Decisiones que no van a reparar las fracturas, pero que sí van a cimentar el nuevo camino

Pienso que estas palabras deben sonar tontas. Aunque si son escuchadas, de seguro son preciosas.

¿Llegó hasta este punto de la lectura? Quizás usted sea alguien que quiere saber qué hay detrás de todo lo visible.

Quizás, si pone atención, podríamos ver juntas qué tan cierta fue la lectura de manos. Quizás y sólo quizás, podamos creer construyendo y no echarnos a morir.

Acá estoy. Con la mano extendida.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Nadavidad



Dicen que hoy fue la navidad.

Época para compartir.

No lo hice.

Pasé encerrado con la compañía de una profunda melancolía.

Mirando siempre el teléfono... Esperando... Algo.

Siento culpa por los presentes que me dejó el consumismo bajo el árbol de plástico que me provoca un no sé qué. Pienso en quién fabricó los regalos. Pienso en los árboles vivientes que fueron cortados para envolverlos. Pienso en quién los necesita más. Pienso que en realidad cambiaría toda la noche y tal vez todo el día de mañana por un minuto allá, a la otra orilla.

Orilla me recuerda a Horilla. Horilla ésta que le falta 7 horas por sumarle.

Detesto la navidad. Una palabra hueca que me estorba durante 11 meses y 23 días al año. 

O peor aún, mes y 3 semanas...

miércoles, 17 de octubre de 2018

Regreso a la cueva


(Interior de una estancia. Sonidos de noche. Está en el espacio un hombre con el maquillaje de payaso muy adorable. Lee, se mece, pinta, se mece... De cabeza.)

La quietud de la noche es engañosa, como orinar en la oscuridad. Pueden ocurrir catástrofes, por ejemplo, que no cojás el último bus por ir distraído viendo la luna.
Yo quiero la luna. 

(Aparece en el ciclorama la superficie lunar con la que interactúa el vaivén embriagante de P)
Su brillo, su compañía y el espacio que me imagino me brindaría para bailar.

(Termina secuencia. P se sorprende con su entorno material)
 
Aunque, como ya les dije, la noche es oscura y llena de errores. Salir sin repelente para mosquitos puede ser no un error sino un horror.

Los mosquitos son seres insignificantes, frágiles y cobardes, -basta con moverse para que se inquieten y huyan-, pero de dónde yo vengo, uno te inyecta y te vas para la mierda. 
(P pensativo)

Para evitar la tentación de salir y perseguir satélites, me quedo en casa con música meditativa… 

(Reproduce un rock pesado y estridente, mientras practica yoga. Detiene la música)
Pues he recargado pilas y tengo bastante por hacer... 
(Ordena y limpia, pero ya todo está en su lugar y no tiene mucho por hacer más que ajustar detalles o cambiar de posición elementos, dejando todo idéntico)

Ya nadie aprecia el cuidado al detalle... Se prefiere la indiferencia por encima de saborear cada momento… 

(En este instante se abre la puerta, rayos plateados como la sangre de un unicornio bañan a P. A lo lejos, se escucha el vuelo de un enjambre de mosquitos)

¡A lo lejos, ya viene la gangrena! 

(Corre a cerrar la puerta y coloca una pila de libros en la puerta para evitar mosquitos)
Hoy día la inseguridad es muy grande... Lo mejor que se puede hacer es caminar con el pecho inflado y aparentar. Aunque también uno tiene la posibilidad de pintarse la cara, montar numeritos y entretener a los enjambres de mosquitos.
Los mosquitos a los que me he visto enfrentado tienen la capacidad de hacerse pasar por sinuosas mariposas. 
(Secuencia de video de una Morpho que juega en el cuarto. Esta se posa sobre el pecho de P, cerca de su corazón) 
En algún momento topé con una Morpho. Muy singular esta especie; discreta, más cuando se abren al mundo lo pintan de vida.
Y yo... Creo que... No pude ver más allá del camuflaje con el que confundía a sus depredadores...

(P toma un libro de la pila y se pone de pie)

¿Saben? Cuando juego con estos libros, se me olvida el maripocidio.

(Secuencia en la que P interpreta pasajes de literatura universal. Va cambiando de libros. Todos relacionados con mosquitos dañinos o la fuga de Morphos exóticas. Tres intentos de juego. Al cuarto, P hace una pausa que lo inunda de un silencio ensordecedor)

Hay dolores de dolores, pero este se me apareció cuando hablé con la pared... Cosa seria.
Ahora mismo hablo al vacío.
(Al público)
¿Cumplo bien?  - Damas y caballeros, ¡pasen pasen! Risa chiquitita a dos mil... Carcajada a 6... Una conmoción con lagrimas a 4 y medio. Esa a promoción porque ahora cuesta venderla. ¿Quieren carne y compañía? 12 mil con la copita de vino.

(Corre a colgarse de la cabeza. Se mece)

Creo que el alma está en la cabeza. Hay que abonarla.

"Crece arbolito, saluda al sol.
Baila Monito, ofrendale a diosito.
Lavando tu carita, con buen mentol.
Enseña lo mejor, o te darán por el mentón.
Enseña lo mejor e igual destruirán tu razón...
La vida perdió su poca sazón..."



Qué fácil es usar estiércol como abono.

(Lo asedian recuerdos brutales. Mapping del cuarto que se fractura. Bomba de información. Muro que se destruye. Parece que los escombros persiguen el cuerpo de P. Esto lo lleva a una partitura de escape/escondite en una esquina)
 
Uno ha leído sobre personajes que escapan de sus entornos lúgubres hacia sus mentes y encuentran gloriosas trincheritas en las comisuras de su imaginación. Ahí dónde la mugre se acumula, viajan a universos alternos y maravillosos...

De dónde yo vengo, cuando un mosquito te pica, te enrojecés, tus ojos parecen como pasados por vinagre, los oídos se te tapan y perdés el deseo de salir a pasear.
Los mosquitos abundan y esperan el descuido para robarte la paz. No piensan, ni sienten… Sólo consumen. Y en esto reside su supervivencia: engordarse, viviendo de la vida. Y uno pasa tanto tiempo golpeando y espantando moscos malparidos que deja de ver y puede llegar a sestar la muerte sobre una morpho pasajera.

miércoles, 3 de octubre de 2018

MANLY HABITAT

Inicio

        
         Para quién encuentre tan hermoso cuadro de valentía: perdón por lo crudo del panorama. Por favor, guarde estas palabras y transmita el mensaje.

         Gente,

         Las acciones retratan más que las palabras y podrían parecer innecesarias estas palabras pero me gustaría librar de incógnitas a quién pueda interesarle. Sepan que el estrés me abrumó y me metió en un hoyo del que nunca pude escapar. El mundo de hoy nos hace conceder nuestros deseos por lo que la sociedad dicta. Los factores son múltiples pero todos llevan al mismo resultado.
         No recuerdo dónde estaba pero caí en cuenta de que la vida era un juego. Cuánto más me tomaba las cosas, más fuertes se volvieron las reglas. No tenía idea cuánto costaría... Mi vida pasó frente a mis ojos y me di cuenta de lo poco que había logrado hasta el momento.
         Ahora la inseguridad es demasiada: te pueden robar, insultar, violar, o podés llegar al bus y darte cuenta de un brutal aumento en la tarifa, lo cual puede ser una suma de todas las anteriores. Vivimos una depresión de nuestras mentes. Yo sufro porque tengo claridad y puedo verlo todo.
        La ansiedad es la prisión menos real pero la más peligrosa. Tan peligrosa por sus reglas de caballerosidad, por tener que proveer, ser exitoso, tener que acosar para ser aceptado. Esto, creo, me sacó todo anhelo y me dejó profundamente triste... Como el chofer del bus al que nadie le agradece. Siempre con odio, siempre. Enividié a esos que se enojan una vez al año si acaso... Salud mental...
Mientras lean esto sepan mis amigos, amaría quedarme con todos ustedes. Por favor sonrían cuando piensen en mí, lo único que se fue era mi cuepo. A todo el mundo; a todos mis amigos: les amo y me tengo que ir. Me iré... Me fui. Atrás lo único que dejo es un vacío que ya de por sí estaba en mi alma.
           Estas son las últimas palabras que por siempre pronunciaré y, lo más hermoso, es que me van a liberar. Si mi corazón aún viviera, seguro se quebraría. Por mí no lloren. Sientan alivio más bien. Hasta ahora entiendo que las personas cometemos suicidio para dejar salir nuestras penas.

Con amor, J.